Una peseta por tus pensamientos

Se me iba la pinza, lo reconozco. A las 3 y media de la tarde, la voz del profesor de turno comenzaba a sonar oblícua y gorda, tan densa, que sin dejar un hueco libre mutaba de hilo conversacional a fondo sonoro. Sobre ese colchón dormitaban mis ideas, mis castillos ya eran un enjambre de reinos, los vapores de mis sueños se cuajaban al alcanzar el aire sobre mi cabeza y entonces podía subir poniendo un pie aquí, una mano allá...
'Una peseta por tus pensamientos'
'¿Cómo?'
Antía me bajaba así a la Tierra. Entonces cogía mi libreta y lo escribía: 'UNA PESETA POR TUS PENSAMIENTOS'. Se lo dije: '¿Tan poco valen mis pensamientos?' Era una estupidez, pero me sentía un poco ofendida por el poco valor al que cotizaban mis elucubraciones. En tan alta estima tenía -tengo- mi mundito.
Pero qué torpe... Era una moneda a cambio de bajar al mundo, de comunicarse, de sentirse, de palparse. Todo el valor de venir aquí abajo de vez en cuando; y sólo una moneda a cambio.
1 cosas que no pueden esperar...
Por si te consuela, a mí nunca me han ofrecido NADA por mis pensamientos.. jejej :p
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