martes, septiembre 13, 2005

Martes-13 es una fecha

Era martes-trece. En el cole, en una de tantas clases interrumpidas por comentarios que evolucionaban hacia los debates más apasionados, concluyeron que aquello de la superstición era una bobada. A ello cada uno de sus compañeros contribuyó como pudo, con disertaciones racionales las menos, y las más variadas anécdotas de familia que desmontaban cualquier garantía o método de la fatalidad.
Eran las 13.00 h., sólo un poco más tarde, y vestía un chándal amarillo. Una amiga le sujetaba los tobillos mientras ella se sostenía con las manos, en uno de sus primeros esfuerzos por hacer el ‘pino’. Les esperaba el autobús, había gritos y chillidos en el aire, revoloteando revueltos con las prisas y los nervios estivales recién estrenados. Su amiga le soltó. Entonces cayó sobre si misma y rompió su pierna de 11 años por 3 sitios. 11 días de hospital, fiebre y calmantes. 3 meses (desde el 13 de junio hasta el 4 de septiembre) de yeso desde los dedos del pie derecho hasta la ingle. Y dijo el médico, cuando se lo quitó, 'pudo ser peor'. Que tuvo suerte. Debió ser porque no era actriz: a ella lo del amarillo no le tocaba por convenio.

1 cosas que no pueden esperar...

At 9:41 p. m., Blogger Accidente me confesó que...

Brrr. Mal asunto el de los calmantes. Tan joven y ya drogándose...

Siempre he tenido la estúpida curiosidad por cómo sería lo de romper algún hueso y tener que ir con la escayola, en la que todos los compañeros acababan escribiéndote dedicatorias y haciendo dibujitos.

Supongo que una mezcla de suerte y prudencia me conservó siempre de una pieza.

Xx

 

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